sábado, 19 de noviembre de 2011

La leyenda del Rey Arturo y Merlín

En el periodo artúrico está un protagonista que se ha convertido en uno de los protagonistas de cuento más trascendentes de todos los periodos, tan significativo como el mismo Arturo: el brujo Merlín, el guía, tutor y consejero del soberano. Junto con Merlín surgen en las leyendas de Arturo diferentes protagonistas, escenarios y situaciones que consignan al mundo de la brujería, lo asombroso y lo prodigioso, unión de mitología celta y costumbre de los escritos de caballerías. Morgana Le Fay, La dama del lago, Avalón…Druidas, hadas, brujos y demás prodigios. Y por encima de algunos ellos, la honorable e majestuoso efigie del más sobresaliente hechicero de la leyenda de la humanidad: Merlín

Las anécdotas del monarca Arturo recubren de carácter fantástico y eso siempre ha hecho meditar al público que ni Arturo, ni sus caballeros, ni Ginebra, ni el mago Merlín existieron realmente. Se está al tanto que el héroe que inspiró al legendario soberano (explicado como rey por primera vez por Geoffrey de Monmouth) existió realmente, sin embargo nada se cuenta en las crónicas fidedignas de magos, islas fantásticas de Avalon, la mayor parte de las anécdotas maravillosas de los nobles y mucho menos de santos griales. Las historias de Gales de los Mabinogi referente Artús (seudónimo céltico del héroe) pusieron elementos maravillosos y extremados como los milagros que eran capaces de realizar los sirvientes (caballeros en versiones ulteriores) de Arturo, pero no fue hasta la contribución británica sobre los narraciones de Arturo, que se dio relativo los siglos VIII y IX introducida por los galeses, en donde componente mágico se robustece el la leyenda arturiana. sin embargo la cultura de la Bretaña franca en aquellos primeros siglos del medioevo era ya la del Sacro Imperio Germánico, aún permanecían bastantes componentes de su pasado celta (compartido por los oriundos de las islas británicas) en prácticas y anécdotas, los cuales incluían leyendas increibles en el cual se transgredían las ordenanzas de la naturaleza. Este elemento maravilloso era un oasis pagano en un sitio cristianizado donde lo maravilloso (asombroso) solo lograba ser obra de Dios. Los Lais (mitos) bretones, de los que no se conserva ninguno artículo en bretón salvo las traducciones en franco ulteriores, encerraban ya presencia de damas con poderes asombrosos (hadas, ninfas) y fantásticas anécdotas de aristócratas de la mesa redonda (otra posible asistencia franca a la historia), como la que vivió Lanval, el que en seguida se conocerá como Lancelot. Sin embargo, aún no se hace referencia de Merlín en los lais bretones, no obstante no sobran, eso si, muchos héroes femeniles que guardan evidente unión con el sitio mágico céltico, el cual la mujer como generadora de magia era un elemento central. El hada de Lanval en Bretaña, la mujer de la Fuente de Owain en Gales (sugerente de la anterior), son ejemplos de la importancia de las mujeres mágicas en la mitología artúrica de los romances caballerescos anteriores a Chrétien de Troyes, el popularizador de los cuentos del monarca Arturo en toda Europa.